Comentarios culturales de un antiguo refugiado chileno de Valparaiso, ahora en Francia, Montpellier y como muchos otros, viviendo de milagritos...
Music is the Best, tal es su lema, aparentemente lo cree y aplica aqui :
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07 marzo, 2006

Bauhaus, not dead

Bauhaus: El milagro de la eterna juventud

Texto: David Saavedra

Foto: Bauhaus


La enorme -y, por lo general, exitosa- industria musical del revival es ya, por derecho propio, uno de los fenómenos de la década actual. La mejor prueba es ver quiénes están copando las cabezas de cartel de los principales festivales o que incluso se produzcan eventos prácticamente especializados en reuniones, como el Coachella estadounidense. Ha sido este festival, precisamente, el catalizador de la segunda resurrección de Bauhaus el pasado verano en uno de los actos musicales más sorprendentes de los últimos años. Me explico: la banda formada por Peter Murphy, Daniel Ash, David J. y Kevin Haskins sólo funcionó durante un lustro (de 1979 a 1983), y desde entonces apenas ha grabado material nuevo. El creciente culto al rock gótico en EE UU animó a que el grupo se reformase para girar en 1999, de donde salió "Gotham" , un testimonio en forma de CD en directo, pero la reunión de este año -que, por cierto, promete continuar con un álbum completamente nuevo- gana un especial sentido de la oportunidad en plena reivindicación del sonido post punk.
Bauhaus han sido muy poco valorados al margen de la escena siniestra.

Asistir a uno de sus conciertos es toda una demostración de cómo la mejor vanguardia rock puede permanecer intacta 23 años después y respirar en el ambiente con más credibilidad que cualquier grupo de, ejem, veinteañeros

Frecuentemente tildados de efectistas, fríos y teatrales, no han sido recuperados con el prestigio de otros compañeros de quinta como Gang Of Four, PIL o Wire pese a tener una calidad similar. El eclecticismo y versatilidad de su repertorio, en el que no hay ninguna canción que se parezca a otra; la imprevisibilidad de sus temas, con letras poco evidentes y estructuras que siempre llevan a caminos inquietantes, se alejaban mucho de lo que se presupone son los cánones del rock gótico más autocomplaciente. Buenos ejemplos pueden ser el punk-funk con saxo de "In Fear Of Fear" o el desvío dub con que se corta el estribillo de "She's In Parties". A eso hay que sumar un personalísimo sentido de la escena, con un carismático Peter Murphy siempre en primer plano, coreografías ya icónicas y unas iluminaciones especialmente impactantes sin recaer nunca en excesos.

Tras presenciar los dos últimos conciertos de su "Near The Atmosphere Tour" -el jueves 16 en Madrid y el viernes 17 en Oporto-, me ratifico en la reivindicación de una banda que se ha mostrado muy por encima de lo que se consideraba un simple acto de nostalgia gótica caduca para tomar el dinero y correr. No engañan sus miembros cuando afirman que su espíritu pervive en bandas como Animal Collective o Arcade Fire y no sólo en Interpol. Asistir a uno de sus conciertos es toda una demostración de cómo la mejor vanguardia rock puede permanecer intacta 23 años después y respirar en el ambiente con más credibilidad que cualquier grupo de, ejem, veinteañeros intentando emular aquel sonido. Pletórico de voz y en las antípodas de su autoparódica gira en solitario del pasado año, Peter Murphy se mantiene vital y carismático aunque su aspecto acuse el paso del tiempo. Igual de efectivos se mantienen el resto de componentes con un sonido perfecto, demoledor, quizás no tan salvaje y desgarrado como en los 80, quizás con la sensación de que todo esté más preparado y sin opción a sorpresas, pero con un profesionalismo encomiable que no denota imposturas.

Efectivamente, Bauhaus es, hoy por hoy, la mejor banda de no-muertos del mundo

Desde el momento en que Ash inició los conciertos con su guitarra, entonando las primeras notas de "Burning From The Inside" , hasta la desaparición final de Murphy, envuelto en una capa vampírica tras la interpretación de "Bela Lugosi's Dead" , las casi dos horas del show de Bauhaus no dejaron lugar al respiro ni al aburrimiento. Con escasos cambios de vestuario (aunque en el caso de un Ash de hortera estilo Lenny Kravitz se habría agradecido) y un escenario relativamente austero para lo que ellos acostumbraban (sólo una plataforma con una cuerda a la izquierda de la batería. Los focos hacían el resto), construyeron un show en 21 actos perfectamente hilados. Los inevitables hits ("In The Flat Field", "She's In Parties", "The Passion Of Lovers", "Dark Entries") se compaginaron con temas más oscuros de su repertorio envueltos en los esperados trucos escénicos: impecable, por ejemplo, el momento en que hicieron la estatua en Oporto en cinco largos minutos de silencio transcurridos entre "Stigmata Martyr" y "Hair Of The Dog".

Pero los clímax estaban perfectamente guardados para los tres bises interpretados. El primero comenzó con el baladón "All We Ever Wanted Was Everything" -acongojantemente coreado por el público portugués- y el encadenamiento de dos versiones 'de género' atacadas con pasión y convencimiento: la ya conocida de "Severance" (Dead Can Dance) que interpretaban en su gira anterior y una sorpresiva lectura de "Transmission" (Joy Division) con Murphy bailando al estilo Ian Curtis e insertando unas líneas de su tema "St. Vitus Dance". Sus otras dos versiones más populares -"Telegram Sam" de T-Rex y "Ziggy Stardust" de Bowie- conformaban el segundo bis, con un último truco sumamente efectivo: se marchan interrumpiendo el clímax final de "Ziggy plays guitar" pero, en su siguiente salida al escenario, lo recuperan antes de rematar con la obligada "Bela Lugosi's Dead" y ese grito de Murphy que acabaría por convertirse en la mejor definición de su grupo: "undead, undead, undead". Efectivamente, Bauhaus es, hoy por hoy, la mejor banda de no-muertos del mundo.

2 comentarios:

pepeltenso dijo...

mmmmm... Bauhaus, como me gustaban. Lo malo de stos renacimientos es que le queitan cierto encanto a las bandas. No se si me apetece volver a verlos o comprar material nuevo suyo (fijarse en Madness por ejemplo).
Como hecho anecdótico, vale, pero luego no es todo un poco bluf

Joe el Misterioso dijo...

A veces si, es mejor quedarse con el buen recuerdo de un grupo, que ver unos espantajos envejecidos y calvitos tratando de imitarse a si mismos.

Aunque a veces hay buenas sorpresas también = The Pixies, The Wedding Present...